Las marcadas divergencias en el desarrollo histórico, la estructura social y las creencias culturales constituyen barreras infranqueables para una eventual unificación entre la República Dominicana y Haití, según explicó el experto en geopolítica Janel Ferrera durante su intervención en el espacio audiovisual Conversando el podcast.
El analista precisó que, mientras la República Dominicana consolidó su identidad nacional a lo largo de cinco siglos a partir de la llegada de los españoles a La Isabela entre 1493 y 1494, Haití se constituyó inicialmente como un Estado tras su independencia en 1804, dejando pendiente hasta la fecha la construcción de una nación cohesionada. Esta carencia de un plan fundacional unificado se refleja en su inestabilidad institucional, donde 40 de sus 45 presidentes han sido apartados de sus cargos o eliminados de forma violenta, incluyendo a su propio padre fundador, Jean-Jacques Dessalines.
Orígenes históricos divergentes
La división de la isla comenzó a gestarse con las Devastaciones de Osorio entre 1605 y 1606, un proceso de despoblación ordenado por la corona española para frenar el contrabando y la difusión de las tesis de Martín Lutero en las regiones norte y sur. El traslado forzoso de las poblaciones de Montecristi y Puerto Plata dio origen a Monte Plata, mientras que la unión de los habitantes de Bayajá y La Yaguana —quienes inicialmente resistieron marchándose a Santiago de Cuba antes de retornar— fundó la comunidad de Bayaguana.
Posteriormente, la presencia francesa en la Isla de la Tortuga y los territorios occidentales fue reconocida formalmente por España mediante los tratados de Paz de Nimega y de Ryswick, bajo la denominación de Saint-Domingue. La delimitación fronteriza formal se concretó con el Tratado de Aranjuez en 1777, el cual contemplaba la pena de muerte para los ciudadanos que movieran los mojones establecidos. En este contexto geográfico, Ferrera aclaró que el nombre del río Masacre obedece a una matanza de bucaneros a manos de patrullas españolas en el siglo XVII, desmintiendo que su origen guarde relación con los acontecimientos de 1937.
Estructuras sociales contrapuestas
Las bases demográficas y el trato humano durante la época colonial configuraron sociedades con dinámicas opuestas:
El modelo español: Caracterizado por el establecimiento de virreinatos en lugar de colonias de explotación intensiva, donde la República Dominicana permaneció tres siglos al margen de la producción masiva de caña, limitándose al uso de trapiches locales para el consumo interno. El proceso independentista se fundamentó en el Pacto Trinitario de 1838 bajo ideales de perdón y convivencia entre blancos, negros, mulatos y mestizos.
El modelo francés: Basado en un sistema de castas segregado entre el Grand Blanc, el Petit Blanc, los mulatos —nacidos mayoritariamente de violaciones— y una población esclava que representaba el 84% de la colonia, integrada por 37 etnias distintas de la África subsahariana sin cohesión interna. Aunque la colonia de Saint-Domingue poseía una infraestructura agroindustrial capaz de proveer 66 de cada 100 libras del azúcar mundial, las plantaciones e ingenios fueron totalmente destruidos durante la revolución.
Contrastes culturales y cosmovisión
La incompatibilidad actual entre ambas poblaciones radica en pautas culturales que rigen la vida cotidiana, la religión y la relación con el entorno natural. Mientras el pueblo dominicano profesa el cristianismo, preserva la privacidad familiar mediante la división arquitectónica de las viviendas y fomenta la reforestación, la sociedad haitiana asume el vudú y el gagá como elementos culturales matrices.
"El tema de la deforestación en Haití es un asunto cultural. Existe la creencia de que los loas negativos se ocultan en los árboles, por lo que proceden a cortarlos durante el día para evitar ser perseguidos por la noche", señaló Ferrera.
Este sincretismo se extiende a las prácticas funerarias y la concepción de la existencia, donde se registran rituales que incluyen la mutilación ósea de figuras públicas fallecidas para evitar su supuesta transformación en zombis. Asimismo, el analista concluyó que la falta de confianza interpersonal arraigada desde el génesis de la sociedad vecina se manifiesta de forma cotidiana en la ausencia de dinámicas de socialización comunitaria o de unificación en el espacio público.
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Las diferencias culturales insalvables que impiden la fusión entre la República Dominicana y Haití
Publicado el 12 Jun 2026 | Categoría: Nacionales
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