Economía Sobreendeudamiento silencioso gana terreno impulsado por tarjetas y préstamos rápidos

Sobreendeudamiento silencioso gana terreno impulsado por tarjetas y préstamos rápidos

Publicado el 12 Feb 2026 | Categoría: Economía

El pago mínimo de la tarjeta de crédito, los préstamos inmediatos desde el celular y el uso de aplicaciones para cubrir gastos cotidianos están alimentando un fenómeno creciente: el sobreendeudamiento silencioso, una condición que deteriora las finanzas personales y compromete la estabilidad económica a mediano y largo plazo.

Este proceso suele desarrollarse sin señales evidentes. Muchas personas continúan cumpliendo con sus obligaciones, refinancian compromisos o adquieren nuevos créditos para saldar deudas anteriores sin advertir que el monto acumulado supera su capacidad real de pago. La asesora fiscal y financiera Juana Peralta define el sobreendeudamiento silencioso como la acumulación de múltiples deudas pequeñas que, en conjunto, exceden la capacidad financiera del deudor.

Datos del informe Desempeño en la Cartera de Tarjetas de Crédito, de la Superintendencia de Bancos, indican que la cartera total de tarjetas personales alcanzó RD$122,142 millones a junio de 2025, con un crecimiento interanual de 16.2%. Aunque menor al 25.6% del año anterior, el ritmo continúa por encima del promedio de otras carteras crediticias, consolidando a este producto como uno de los más dinámicos del sistema financiero dominicano.

El peso de las tarjetas dentro de la cartera total se ubicó en 5.4% en 2025, por encima del promedio histórico de 4.7%, lo que refleja una mayor dependencia del crédito para cubrir gastos corrientes. Cuatro entidades concentran el 70.5% del saldo total: Banco Popular (RD$33,121 millones), Banreservas (RD$24,989 millones), Banco BHD (RD$19,388 millones) y la Asociación Popular de Ahorros y Préstamos, APAP (RD$8,570 millones).

Otras entidades presentan mayor exposición relativa al riesgo. Qik Banco Digital concentra el 43.7% de su cartera en tarjetas de crédito, seguido de Vimenca (13.5%) y Promerica (10.6%), lo que las hace más sensibles a cambios en el comportamiento de pago de los clientes.

El sistema financiero registró además 2.04 millones de tarjetahabientes a junio de 2025, tras sumar 142,817 nuevos usuarios, equivalente a un crecimiento interanual de 7.5%.

Peralta advierte que los préstamos rápidos y las aplicaciones financieras figuran entre las deudas más riesgosas por sus altas tasas, cargos adicionales y facilidad de acceso, seguidas por el uso inadecuado de las tarjetas para gastos cotidianos. Factores como el aumento del costo de vida, la inflación, la inestabilidad de los ingresos y la falta de planificación financiera están empujando a más personas a endeudarse sin una estrategia clara.

El impacto es mayor en jóvenes, trabajadores informales y emprendedores, grupos con ingresos variables y menor experiencia financiera. El problema adquiere carácter estructural cuando entre el 30% y el 40% del ingreso mensual se destina al pago de deudas no productivas o cuando se contraen nuevos créditos para cubrir obligaciones previas.

Las consecuencias trascienden el ámbito económico. El endeudamiento constante puede generar estrés financiero, ansiedad y conflictos familiares, además de reducir la capacidad de ahorro, limitar la inversión y debilitar el consumo sostenible. “A nivel macroeconómico, una población que vive pagando deudas se vuelve más vulnerable ante cualquier choque económico”, señaló la especialista.

Ante este escenario, recomienda conocer con precisión la situación financiera personal, priorizar las deudas de mayor interés, evitar nuevos compromisos sin evaluación previa, separar las finanzas personales de las del negocio y fortalecer la educación financiera.

La educadora financiera Emilia Taveras identifica entre los errores más frecuentes fijarse solo en el monto de la cuota y no en el costo total del préstamo, utilizar un crédito para pagar otro sin analizar condiciones y desconocer comisiones o plazos. A su juicio, el fallo principal es no cuestionar la causa del endeudamiento.

El componente emocional también influye. La ansiedad, el estrés o el temor a no cubrir los gastos pueden conducir a decisiones apresuradas. “Cuando estamos ansiosos, el cerebro busca una salida rápida, no soluciones sostenibles. El crédito se siente como oxígeno”, afirmó.

Taveras advierte además que el acceso masivo al financiamiento ha normalizado vivir endeudado. “Antes la deuda era una señal de alerta; hoy se percibe como parte del sistema”, indicó, al subrayar que esta percepción reduce la capacidad de cuestionar prácticas que afectan la libertad financiera y la tranquilidad personal.

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