Nacionales Defensa de Espaillat cuestiona peritaje oficial sobre colapso del Jet Set y atribuye tragedia a deterioro estructural

Defensa de Espaillat cuestiona peritaje oficial sobre colapso del Jet Set y atribuye tragedia a deterioro estructural

Publicado el 27 May 2026 | Categoría: Nacionales

La defensa de Antonio y Maribel Espaillat depositó un contraperitaje técnico sobre el colapso de la discoteca Jet Set, tragedia ocurrida el 8 de abril de 2025 que dejó 236 fallecidos, en el que atribuye el desplome a un deterioro progresivo de la estructura y a defectos de construcción, y rechaza las conclusiones presentadas por los expertos designados por el Gobierno.

El informe fue elaborado por un equipo encabezado por los ingenieros José Manuel Lockhart Romero, Gabriel Carrera y Alfonso Francisco Ibarreta, quienes concluyeron que las cargas existentes sobre el techo no eran suficientes para provocar el derrumbe si las vigas hubiesen estado correctamente construidas y sin daños internos.

Según los especialistas, el colapso fue consecuencia de un deterioro progresivo en las vigas postensadas, combinado con defectos constructivos que redujeron gradualmente la resistencia de los elementos estructurales. Entre los hallazgos señalaron fracturas y corrosión en los alambres de postensado, además de un mecanismo denominado “fisuración asistida por hidrógeno”, que debilita progresivamente los componentes metálicos internos.

El documento sostiene que durante los tres años previos al desplome no se incorporaron cargas significativas sobre el techo, aparte de una membrana impermeabilizante. Por ello, los peritos descartan que una sobrecarga reciente haya provocado el colapso y atribuyen el fallo al debilitamiento acumulado de las vigas.

Los expertos también indicaron que las capas de material fino colocadas sobre la cubierta evidenciaban deformaciones progresivas de la estructura, ya que fueron utilizadas para corregir desniveles y evitar acumulaciones de agua provocadas por la deflexión de las vigas. Asimismo, señalaron la existencia de posibles defectos ocultos de construcción, entre ellos la ubicación incorrecta de un conducto de postensado en una de las vigas, situación que, a su juicio, pudo afectar la resistencia estructural durante décadas.

Además de presentar su explicación sobre las causas del colapso, la defensa cuestionó de forma extensa la metodología empleada en el peritaje oficial. Según el informe, los expertos gubernamentales habrían sobreestimado cargas estructurales, utilizado dimensiones incorrectas en modelos computacionales, ignorado elementos relevantes de la estructura y empleado parámetros distintos a los obtenidos en pruebas de laboratorio.

Uno de los principales señalamientos se refiere al modelo estructural desarrollado con el programa ETABS. Los peritos sostienen que dicho modelo utilizó un espaciamiento incorrecto entre vigas del extremo sur del edificio, lo que habría incrementado artificialmente las cargas atribuidas a las vigas identificadas por el informe oficial como punto de inicio del colapso.

La defensa también afirma que el modelo computacional representó una viga menos de las existentes en la estructura real, alterando la distribución de cargas. Asimismo, sostiene que los investigadores oficiales excluyeron de sus análisis un diafragma estructural postensado que conectaba físicamente varias vigas y permitía redistribuir esfuerzos dentro de la estructura.

Otro aspecto cuestionado es la estimación del peso de los tinacos instalados sobre el techo. El informe asegura que el modelo oficial multiplicó por cinco la carga real atribuida a esos depósitos y distribuyó parte de ese peso sobre las vigas consideradas críticas en la investigación gubernamental.

Los especialistas también objetan los valores utilizados para calcular el peso de los materiales de relleno colocados sobre la cubierta, así como diferencias entre los resultados de los cálculos manuales, los modelos computacionales y los análisis de colapso progresivo realizados por los investigadores oficiales.

Asimismo, el contraperitaje sostiene que las simulaciones gubernamentales emplearon propiedades mecánicas de los tendones de postensado distintas a las observadas en pruebas de laboratorio, presentando los cables como más frágiles de lo que realmente eran.

La defensa argumenta además que la teoría oficial resulta incompatible con principios básicos de la ingeniería estructural, al atribuir durante años una sobrecarga permanente a determinadas vigas sin que estas hubiesen fallado previamente. También señala que fotografías tomadas durante trabajos de remodelación realizados en 2015 no evidenciaban daños visibles compatibles con el nivel de sobrecarga planteado por el informe gubernamental.

Como conclusión, los peritos contratados por la defensa sostienen que las deformaciones observadas en las vigas sobrevivientes reflejan un proceso de deterioro acumulado a largo plazo y no un colapso originado por una sobrecarga reciente en la estructura.

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